La mayoría de las lesiones provocadas por la práctica del esquí afectan a las rodillas, ya que es la parte del cuerpo que más trabaja y que más presión soporta. El restoo de lesiones, con un porcentaje muy inferior, suelen afectar a las manos y a la columna. Por este motivo el cuidado de la rodilla es esencial, tanto en esquiadores veteranos como principiantes, para disfrutar de este deporte en toda su dimensión.
En primer lugar es importante la correcta alineación de la cadera, las rodillas y los tobillos, para que la presión se reparta equitativamente entre cada articulación evitando la sobrecarga de alguna de ellas. Otro aspecto importante tiene que ver con el equilibrio. Las fijaciones y las botas protegen los tobillos pero traspasan toda la tensión a las rodillas en los casos de pérdida de equilibrio, tan frecuentes en los estilos de esquí moderno y el snowboard. El uso y la regulación correcta de las fijaciones y botas también pueden evitarnos lesiones.
Aunque muchos lo tomen a broma, debido al carácter lúdico de la práctica del esquí, el calentamiento es el mejor antídoto contra las lesiones. Como mínimo se recomienda un calentamiento previo de 20 minutos para enfrentarnos con cierta seguridad a la nieve. También es importante no forzar al organismo por querer aprovechar al máximo la jornada. Una buena preparación física es otro factor determinante. Andar en bici o correr sobre la arena es un tratamiento excelente contra las lesiones de rodilla.
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